En este momento, la pandemia del Covid 19 nos ha puesto en jaque. Sin embargo, aquí estamos como mujeres valientes y valiosas que somos, afrontando las vicisitudes por nuestra familia y por nosotras mismas. ¿Que nos ha afectado?, ¡sin dudas! y en muchos aspectos, pero sabemos que este mal momento pasará y volveremos a empezar más renovadas y fortalecidas que nunca.

El impacto que ha provocado el aislamiento también toca nuestra imagen. Nuestra imagen somos nosotras, enteras. De aquel porte impecable para ir al trabajo, a la facultad, a un encuentro social o quizás romántico, pasamos a estar de entrecasa y vernos todo el día tal cual nos despertamos; no obstante, arreglarnos básicamente es también un acto consecutivo e innato de supervivencia y salud.  Lo bueno fue que estos meses sin dependencia cosmética (más que lo indispensable), nos sirvió no solamente para desintoxicar nuestra piel, cabello y uñas, sino para un encuentro muy cercano con nuestra naturalidad.  Aceptándonos y queriéndonos al desnudo, estamos mejor dispuestas para reinsertarnos socialmente.

Volver a pre-ocuparnos de nuestra imagen, ocuparnos de sentirnos bellas y libres, arregladas y perfumadas nos prepara emocional y psicológicamente como óptimas productoras en aquello que hagamos. Ser una mujer bonita y segura de sí misma abre un abanico infinito de realización personal.

Quisiera, desde lo que he aprendido y sigo aprendiendo sobre moda, estilo y autoestima de la mujer, brindarles toda la ayuda que sea posible.

Cuidar nuestro aspecto, definitivamente habla de la calidad de nuestro amor y agradecimiento a la vida.  Entonces, ¿te sumás para renovarte?